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La ética en la personalización del marketing con inteligencia artificial

La ética en la personalización del marketing con inteligencia artificial

La revolución de la inteligencia artificial (IA) ha propiciado transformaciones significativas en diversas industrias, pero a nadie escapa que su impacto en el marketing y la publicidad ha sido profundo, excepcionalmente profundo. Pasado el hype inicial, que propició un debate global sobre los beneficios y potenciales riesgos de estas tecnologías, agencias y anunciantes hemos podido poner en acción y constatar como la IA generativa es un poderoso aliado para el marketing. En medio de este contexto de cambios acelerados, donde el marketing, como disciplina, siempre está enfrentada a la complejidad de entender a los consumidores y sus constantes cambios, la integración de la inteligencia artificial generativa ofrece posibilidades sin precedentes para el futuro de las estrategias publicitarias.

La capacidad de crear contenido personalizado en tiempo real, adaptado a las preferencias individuales de los consumidores, no solo transforma la forma en que las marcas se relacionan con su audiencia, sino que también redefine la esencia misma de la publicidad. En este paisaje digital en constante cambio, la IA generativa no solo ofrece eficiencia en la personalización, sino que también representa un desafío para las marcas: mantener la autenticidad en medio de la automatización.

Es fundamental recordar que detrás de cada punto de datos hay una persona con emociones, valores y experiencias únicas. El desafío para nuestra industria en el uso de estas tecnologías radica en encontrar el equilibrio entre la personalización impulsada por la IA y la conexión humana genuina.

Nuevos desafíos éticos

La diversidad de herramientas disponibles, desde ChatGPT hasta Artbreeder, subraya la versatilidad de la IA generativa. Este abanico de posibilidades no solo amplía el alcance del marketing personalizado, sino que también brinda a las marcas la oportunidad de ser verdaderamente innovadoras en su enfoque creativo. Sin embargo, con esta innovación viene la responsabilidad de comprender y gestionar éticamente los datos de los usuarios.

La recopilación y utilización de datos son elementos fundamentales en la implementación exitosa de la inteligencia artificial generativa en estrategias de marketing personalizado. La información recopilada, que abarca desde preferencias de productos hasta comportamientos de navegación, es esencial para alimentar los algoritmos y mejorar la capacidad de estas herramientas para generar contenido relevante y atractivo.

La ética en la gestión de datos se vuelve esencial en este contexto. La responsabilidad recae en las marcas y en los desarrolladores de estas tecnologías para garantizar que la recopilación y el uso de datos se realicen de manera transparente, justa y respetuosa. Aquí es donde entra en juego la privacidad del usuario y la necesidad de establecer límites claros sobre qué datos se recopilan, cómo se almacenan y con qué propósito se utilizan.

Resulta obvio señalar que en el ámbito de la protección de datos ya se están tomando precauciones significativas, impulsadas en gran medida por regulaciones como el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) en la Unión Europea y leyes similares en otras jurisdicciones. Sin embargo, el avance continuo en tecnologías como la inteligencia artificial generativa plantea desafíos específicos y requiere una atención continua para abordar cuestiones emergentes y asegurar una gestión ética de los datos.

Algunas de las consideraciones adicionales incluyen la complejidad de los algoritmos de IA generativaA medida que los algoritmos de inteligencia artificial generativa se vuelvan más complejos, la interpretación de sus decisiones será más desafiante. Es esencial comprender cómo estas herramientas toman decisiones y cómo influyen en la personalización para garantizar que no haya sesgos o discriminación involuntaria.

A menudo, los modelos de IA generativa, como las redes neuronales profundas, son cajas negras difíciles de interpretar. La capacidad de explicar cómo se llega a ciertas decisiones es fundamental, especialmente cuando se trata de personalización de contenido basado en datos del usuario. La falta de transparencia puede socavar la confianza del consumidor y dificultar la rendición de cuentas en casos de posibles problemas éticos.

Dado que la IA generativa puede crear contenido altamente personalizado, juzgo crucial obtener el consentimiento informado específico para el uso de datos en este contexto. Los usuarios deben comprender no solo qué datos se recopilan, sino también cómo se utilizarán para alimentar algoritmos generativos y personalizar experiencias.

Es muy probable que en 2024 asistamos al desarrollo de normativas específicas a medida que la IA generativa se integre más ampliamente en las estrategias de marketing, que aborden cuestiones éticas únicas relacionadas con la creación automatizada de contenido personalizado. Estas normativas deberían evolucionar para abordar los desafíos emergentes a medida que la tecnología avanza, pero mientras tanto, todos los actores implicados debemos ser conscientes, la supervisión humana sigue siendo esencial para garantizar la ética en el marketing. Las marcas deben asumir la responsabilidad de las decisiones automatizadas y estar preparadas para intervenir y corregir cualquier desviación ética que pueda surgir.

Consolidación en 2024

La IA generativa no es solo una herramienta tecnológica; es un socio estratégico para las empresas que buscan no solo adaptarse, sino liderar en un mundo digital en constante evolución. Al abrazar estas tecnologías con una estrategia clara y centrada en el cliente, las marcas pueden no solo personalizar campañas, sino también crear experiencias que resuenen auténticamente con su audiencia.

2024 debe ser la consolidación de ese ideal tan reiteradamente expresado, pero escasamente constatado, de un marketing cada vez más personalizado, basado en las necesidades y preferencias de las personas a partir de un análisis específico de su comportamiento pasado. Al alimentar estos sistemas con datos sobre gustos, comportamientos y preferencias de los consumidores, la aplicación de IA para generar anuncios, experiencias de navegación o contenidos personalizados nos permitirá avanzar hacia la creación de experiencias que se sientan únicas y relevantes para nuestros consumidores.

Así que, mientras desplegamos las velas de la innovación y navegamos hacia un mañana más personalizado, recordemos que la autenticidad y la ética son nuestras estrellas guías. La inteligencia artificial generativa puede ser nuestro aliado más poderoso, pero es la integridad humana lo que transformará la revolución en una evolución verdaderamente extraordinaria.

Este artículo de David Galán, director general de MIG, forma parte del informe “Tendencias digitales 2024 para el crecimiento de la pyme”.

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