Nueva casa para una nueva forma de hacer agencia
Publicado: 13 de October de 2026 · Actualizado: 13 de October de 2026

Desde el 5 de septiembre, MIG PRISMA estrena nuevas oficinas en Calle Miguel Yuste 16, Madrid. Dejamos la sede de Alcalá 52 y abrimos una nueva etapa en un espacio que responde mejor no solo a cómo trabajamos hoy, sino también a cómo entendemos que deberá trabajar una agencia en los próximos años.
Hay lugares que terminan formando parte de la historia de una compañía. Alcalá 52, al lado de Puerta de Alcalá y Cibeles, ha sido uno de ellos. Durante más de 5 años hemos vivido allí proyectos, campañas, presentaciones, reuniones, rodajes, celebraciones y muchas de esas conversaciones que empiezan alrededor de una mesa y acaban convirtiéndose en algo que antes no existía. Nos llevamos recuerdos, aprendizajes y una parte importante de la historia reciente de MIG PRISMA.
Pero también dejamos Alcalá siendo una agencia diferente de la que llegó allí. Nuestra industria está viviendo probablemente una de las transformaciones más profundas de las últimas décadas. La inteligencia artificial está modificando los procesos creativos, la manera de producir contenidos, de analizar información, de desarrollar tecnología, de relacionarse con las audiencias e incluso de identificar nuevas oportunidades de negocio. Al mismo tiempo, las fronteras tradicionales entre disciplinas son cada vez menos claras: estrategia, creatividad, comunicación, data, tecnología, contenido, audiovisual y negocio forman parte con frecuencia del mismo problema y, por tanto, también deben formar parte de la misma solución.

Ese cambio también está transformando nuestra propia manera de entender MIG PRISMA.
Cada vez creemos menos en una agencia construida alrededor de departamentos que trabajan de manera sucesiva y más en ecosistemas de capacidades que se conectan alrededor de los retos de nuestros clientes. Equipos capaces de combinar pensamiento estratégico, creatividad, tecnología, inteligencia artificial, contenidos y conocimiento de negocio para construir soluciones que no siempre caben dentro de las categorías tradicionales de nuestro sector.
Queríamos que nuestro nuevo espacio acompañara esa transformación. Por eso Miguel Yuste ha sido concebido más como un hub de creación, colaboración y experimentación que como una oficina convencional. Un lugar donde los equipos puedan encontrarse de manera más natural, donde las disciplinas se mezclen, donde podamos trabajar junto a nuestros clientes, probar nuevas herramientas y metodologías, desarrollar prototipos, producir contenidos y convertir ideas en soluciones con mayor velocidad. Una configuración que ya habíamos implementado en nuestras oficinas de Santander, y que ahora exportamos a nuestra sede en Madrid.
La tecnología y, especialmente, la inteligencia artificial, permiten trabajar desde prácticamente cualquier lugar. Paradójicamente, eso hace todavía más valiosos los espacios físicos cuando tienen un propósito claro: favorecer aquello que sucede mejor cuando las personas se encuentran. La conversación, la intuición compartida, el contraste entre perfiles distintos, la construcción colectiva de una idea o esos momentos difíciles de planificar en los que surge una posibilidad inesperada.
Ese es el papel que queremos que tenga nuestra nueva casa. Miguel Yuste integra espacios más flexibles para trabajar entre equipos y con clientes, zonas pensadas para la creación y la colaboración y nuevas capacidades propias, entre ellas un espacio de producción audiovisual que nos permitirá desarrollar contenidos y formatos de manera más integrada dentro de los propios procesos creativos.
Pero ninguna de estas capacidades tiene sentido de manera aislada. Lo importante es el modelo que permiten construir juntas.
Porque el gran cambio que estamos viviendo no consiste simplemente en incorporar inteligencia artificial a lo que ya hacíamos. Consiste en preguntarnos qué podemos hacer ahora que antes no era posible, cómo podemos combinar mejor talento humano y tecnología y cómo podemos ampliar el papel de una agencia en la transformación, el crecimiento y la competitividad de sus clientes.
Nuestra nueva oficina forma parte de esa reflexión. No es un punto de llegada ni pretende serlo. Es un espacio pensado para una organización que quiere seguir cambiando, aprendiendo y experimentando.
Nuevas posibilidades. Y una nueva forma de hacer agencia.